lunes, 6 de octubre de 2008

La Viuda

El tiene los pulmones negros
Salpicados de tinta
Es de la clase que habla
a travéz de un mar de flemas

Y lo oigo todas las noches, todos los días
Las escalas que hacen fuga me llevan

Me congelo sin razón alguna
Me libero de toda verguenza
Dejame morir
Porque nunca, nunca dormiré solo

(dedicado a Cedric Bixler Zavala)

Sube

Causa vas por el Atocongo?
No

Amigo vas por el Atocongo?
No, toma los verdes.

Caballero, acaso en su largo e intenso viaje,
lleno de quebradas, luces sin mirada,
días sin valles, voces sin rostro,
tiempo perdido, dolores físicos,
dolores no físicos, hermosos sueños perdidos;
vas por el Atocongo?
No, por aquí nadie pasa por ahí.

Pero ustedes no son los verdes?
No, eres daltónico

Después

Después de mucho tiempo
El momento
El único que tengo

Si hay dolor en la salvación
y un teatro de sueños
es posible que sean músicos

Si hay asesinos con valentía
y la Interpol los busca
lo más probable es que sean ineptos

Aún así, en este universo conceptual
Surgen las ideas que se despegan
y se clavan en la mente
con alfileres, alfieres y agujas